Por qué buscar momentos de soledad es saludable para la mente

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Aprender a estar a solas y buscar momentos del día para hacer cosas en solitario es justo, importante y necesario. Y no deberíamos sentirnos mal por querer propiciar esos momentos de soledad. De hecho, de la misma manera que se le ha puesto nombre a la búsqueda de la felicidad en los pequeños placeres diarios, aprender a vivir en soledad y disfrutar de ella hasta convertirlo en un arte también tiene nombre: hanjok. Este artículo no pretende ser un manual avanzado de hanjok, sino una reflexión sobre la importancia de estar sola de vez en cuando. Y más en un momento en el que nos enfrentamos a una percepción aún más subjetiva de la soledad. “Un estudio publicado recientemente en Cambridge University Press indica que durante la pandemia de COVID-19 en España muchas personas experimentaron estados depresivos y ansiógenos debido a una fuerte sensación de aislamiento y soledad. Sin embargo, también un gran porcentaje mostró un nivel alto de bienestar. Especialmente las personas que contaban con una seguridad económica y percibían positivamente la desconexión. A dichas personas el confinamiento no les ha afectado prácticamente a nivel psicológico. Estos datos tan sorprendentes evidencian cómo nuestra vivencia subjetiva sobre la soledad puede ser determinante”, explica Marta Calderero, psicóloga y profesora de estudios de Psicología y Educación de UOC.

No es lo mismo estar sola que sentirse sola

Es interesante la reflexión que hace al respecto Sol Sánchez, experta en mindfulness y fundadora de Conscienthia, sobre lo que entendemos cada uno por soledad. “Por un lado, la soledad puede ser entendida como el ‘estar solo’, sin compañía, y en ese caso, es totalmente necesario. Si entendemos soledad como el ‘sentirse solo’ es totalmente distinto. Uno puede estar solo y no sentirse solo, y lo mismo puede suceder al revés; estar acompañado y sentirse en soledad. Si atendemos a la primera de las acepciones, esa soledad como estar a solas es algo que es saludable hacer con cierta asiduidad”, explica.

¿Querer estar sola puede afectar a nuestras relaciones sociales?

Querer buscar estos momentos de soledad puede llevar implícito un sentimiento de culpa o miedo a que esos momentos de introspección afecten a nuestras relaciones sociales. Marta Calderero responde: “En estos momentos de soledad se ve reducido el tiempo que dedicamos a las relaciones sociales, pero aumenta la calidad de nuestras interacciones. Al sentirnos más seguras y tener más claros nuestros objetivos personales las acciones son más prosociales y constructivas con las personas de nuestro entorno. Es más, al realizar actividades en solitario que te aportan mucho disfrute y bienestar es muy probable que tu red social aumente al conocer nuevas personas con las que compartes intereses comunes”.

Es importante no usar estos momentos para esconder otros problemas

Querer estar a solas es sano y necesario, pero es importante, tal y como apunta Sol Sánchez, “que esta estrategia de soledad en momentos puntuales no sea una manera de utilizar la soledad para buscar seguridad antes situaciones que nos generan desasosiego. Si se trata de una actividad sana para descansar, encontrar equilibrio y cuidarnos, entonces volveremos a las relaciones llenos de energía y nos facilitará la conexión con otros. Pero si la estrategia es elegida con otro motivo, como por ejemplo, para evitar ciertas situaciones que nos generan conectar con emociones difíciles para nosotros, la soledad se vuelve desadaptativa. Al estar en soledad evitamos ponernos en contacto con estas emociones y ello lo que hará será reforzar la estrategia de la soledad, perpetuando ese estar solo, pero solo como un medio para no sufrir. Eso, sin duda, hará que queramos pasar más tiempo a solas y evitar el contacto social”. 

Los beneficios de buscar momentos puntuales de soledad

Aclarados los motivos sanos que nos llevan a buscar esos momentos en solitario, hablemos de los beneficios que tiene la soledad en positivo:

  1. Ayuda a enfrentarnos con mayor resiliencia a los desafíos de la vida. Así lo explica Calderero, que insiste que comprometernos con nuestro bienestar “es un factor protector” para tener mayor resiliencia.
  2. Nos permite mejorar y progresar. Marta Calderero insiste en las investigaciones que confirman que es muy efectivo reflexionar sobre la relación que tenemos con nosotras mismas y sobre las formas de enriquecerla. “Es muy recomendable eliminar la comparación social y la autocrítica de nuestros diálogos internos. Centrarnos mejor en el progreso y mejora que vamos alcanzando. Realizar sencillos diálogos que nos ayuden a tomar conciencia de nuestra identidad y de cómo actuar en consonancia. Esto aumentará tu autoestima y autoeficacia y te hará sentir más libre y orgullosa de ti misma”. Sol Sánchez lo llama “desconectar para conectar con uno mismo” e insiste en que estos momentos nos permiten ampliar el control sobre las situaciones y fomentar la autoestima.
  3. Permite ‘limpiar el cerebro’. Así define la experta de Conscienthia a otro de los beneficios que tiene buscar momentos de silencio. “También nos ayuda a fomentar la concentración y a descansar”, explica.
  4. Hacer cosas que nos gustan, a solas, nos pone de buen humor. ¿Ir al cine sola o viajar sola? ¿Por qué no? Al fin y al cabo, tal y como apunta Calderero, participar en actividades alienadas con nuestra vida y objetivo vital “hace que nuestra mente entre en estado de flow y disminuyan los sentimientos negativos”.
  5. Permite hacer un descanso social para mejorar nuestras relaciones interpersonales. Estos momentos, según explica Sol Sánchez, nos permiten atenuar los efectos de las tensiones que se pueden generar en las relaciones sociales. “Dependiendo también del tipo de relaciones, el descanso social nos permite tener un tiempo para procesar desencuentros y emociones surgidas en el ámbito de las relaciones como la vergüenza o la culpa, también llamadas emociones sociomorales. Ese estar a solas debería incluir también la comunicación y relación social en todas sus formas: WhatsApp, redes sociales…”
  6. Fomenta la creatividad, la reflexión y el pensamiento crítico. “Al acallar el ruido externo, podemos conectar con nuestra propia sabiduría interna”, explica Sánchez.

Cómo encontrar estos momentos de soledad cuando se vive acompañada

En ocasiones puede resultar complicado encontrar estos momentos, pero no todo es cuestión de tiempo. Calderero, por ejemplo, aconseja dedicar 10 minutos al final del día para hacer una reflexión interpersonal. La experta conseja hacernos preguntas como: 

¿Estoy siendo yo misma?
-¿Siento que hoy he actuado de manera coherente con mis valores y mi manera de ser? 
-¿Me estoy dedicando un tiempo para mí? 
-¿Qué puedo hacer mañana para progresar poco a poco en este aspecto?

Un paso más sería, según Calderero, hacer una pequeña lista de ideas de cosas que nos gustan hacer a solas -leer, escuchar música, cocinar, alguna actividad deportiva…- y agendarlas como haríamos con otras actividades cotidianas.

Permítete estar a solas

Es importante también otro detalle en el que recala Sol Sánchez. “Un tiempo a solas es tan necesario como ducharse, comer o cepillarse los dientes. El tema es que, al vivir acompañado, es vital conseguir el respeto de los demás para asegurar que ese tiempo puede darse. Disfrutar de un tiempo a solas no solo pasa porque los demás colaboren para ello. Muchas veces está en que nosotros nos lo permitamos. Por lo que poner límites hacia afuera, pero también hacia adentro es fundamental”. 

Via: www.vogue.es

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